Coaching como generador de consciencias

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Las piedras en el camino, nuestras dificultades y retos, son oportunidades para nuestro propio desarrollo. Esta mirada gentil hacia nosotros mismos y quienes nos rodean constituye la esencia del coaching. Así, el proceso de coaching quiere ser una relación donde el sentimiento de libertad, libre de juicios, nos permita tomar conciencia de las limitaciones que habitan en nosotros. ¿Cómo? El coach escucha, y muestra lo que ve, entregando a su cliente interpretaciones más allá de su propio relato de las cosas que vive. El coach se esfuerza en detectar las creencias que limitan el desempeño de su cliente y que habitan en él. Cuando esto se produce, el coach contribuye a generar conciencia.



Conciencia, por ejemplo, de que el camino es más ancho, de que las piedras no son gigantes, de que existen rutas paralelas, Inscripcion Máster y modos de sortearlas, impensables hasta el momento. Entonces, el coach entrena a su cliente en las nuevas vías recién descubiertas y se compromete con su compromiso para transitarlas. Juntos evalúan los nuevos cursos de acción.

En ese momento, cuando el cliente pone en marcha acciones diferentes, el coach pregunta por lo aprendido, y favorece una reflexión orientada a extraer los aprendizajes nuevos, los que le acompañarán hasta el siguiente reto, la dificultad inmediata, la piedra próxima, desde la serenidad que da sentirse más libre, más poderoso. Este es un modo de crecer, y en este sentido coaching es un recurso para el crecimiento de personas y equipos.

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